El espectáculo multicultural se inició con la interpretación del himno particular de Gran Canaria, “Sombra del Nublo”, en la voz de Pedro Manuel Afonso acompañado por Yeray Rodríguez, David León y el cuatrista puertoriqueño, Edwin Colón, con coreografía la Escuela Municipal de Danza, bajo la dirección de Gema Pérez. Seguidamente, con aires de Isas parranderas, Seguidillas y Saltonas, la Agrupación Folklórica Guayadeque fue la encargada de representar al municipio en este 2011.
La embajada cultural fue encabezada por el grupo de Danza de Noruega, “Korpus y Korpus”, junto con el grupo ingeniense Amidagüe volvieron a escena tras unirse de forma excepcional para participar en este Festival con personas con características especiales de diversas edades los cuales dieron muestras de sus capacidades en escena interpretando música y danza adaptadas.
La nota emotiva llegó cuando el repentista grancanario, Yeray Rodríguez, realizó con sus versos improvisados un sencillo homenaje a los lorquinos y a los noruegos, víctimas de un terremoto y de un atentado, respectivamente; para dar paso a la actuación de Coros y Danzas de Lorca, Murcia; y de Alxibeira, procedente de Narón, Galicia.
El resto del programa preparado para la ocasión contó con las representaciones de Francia, a través de la música bretona de Kerlenn Pondi; los sonidos de los Sabar (tambores senegaleses) sacados majestuosamente por los músicos del Ballet Jammu de Senegal; para culminar con las acrobacias y los ritmos de los cosacos del Cáucaso que integran la formación Stanitsa.
Pero sin duda alguna, la gran sorpresa para todos fue el gran espectáculo de misceláneas de las fiestas más típicas de la isla que llegó con una representación de procesiones y romerías, contando con mujeres ataviadas con la mantilla y el tributo a la Virgen por Coros y Danzas de Ingenio al completo; la suelta del perro maldito de Valsequillo, nuestro más característico.
Carnaval con una comparsa y reina incluidos; para cerrar la Banda de Agaete con la alusión a la Bajada de la rama, en la que no faltaron los papahuevos ni los romeros con la rama.
El colofón, como ya es habitual, lo puso la interpretación del himno del Festival “Mañanas de mi pueblo” por parte de todos los grupos participantes, despidiéndose esta XVI edición como una auténtica fiesta.
