Cada una de las embajadas culturales interpretó un tema religioso característico de su lugar de origen, tomando especial protagonismo las peticiones, que cada representante fue realizando en castellano, el ofertorio cargado de símbolos en los que se brindaron la bandera de cada país y región, además del globo terráqueo, que representaba la unidad de todos los pueblos; el pan y el vino.
Don Juan Jesús García destacó principalmente que “aún sin entender el mismo idioma, los presentes estamos celebrando la misma unidad, solidaridad y respeto”. El párroco agradeció también los momentos que cada uno de los grupos nos han hecho vivir estos días en Ingenio y deseó un feliz regreso a cada uno de sus hogares.
