El presidente se quedó impresionado, preguntando a su intérprete el significado de el ingenio y cómo se hacían los calados. La conversación fue muy corta, pero departió con nuestro grupo durante más tiempo que con el resto de participantes (Malasia, Bangladesh, India, Polonia, Eslovaquia, Francia, Nepal, Bielorrusia, Siberia, Japón y China).
Ayer la treintena de miembros de Coros y Danzas que ha viajado hasta este festival, partió rumbo a Surket, en el otro extremo del país y a más de 14 horas de distancia de Katmandú.
El viaje está convirtiéndose en una verdadera experiencia vital para muchos de los alli desplazados, al encontrarse con una variedad étnica, multicultural y espiritual que enriquece a todo el que la disfruta.